“La máscara cae: cuando los ‘héroes’ de la verdad se convierten en payasos del espectáculo”

Hace unos años, Luis Elizondo era el nombre que sonaba fuerte en todos los círculos OVNI. Con su postura erguida, su lenguaje corporal de exmilitar y su discurso aparentemente firme, se presentó ante el mundo como un hombre decidido a revelar lo que, según decía, el gobierno estadounidense había ocultado durante décadas: la existencia real de fenómenos aéreos no identificados y su posible origen extraterrestre.
Pero desde entonces, su figura ha ido perdiendo credibilidad —no por obra del azar, sino por sus propias decisiones—. ¿Dónde está ahora? En un barco que se hunde: rodeado de contradicciones, acusaciones de desinformación y, últimamente, mostrando imágenes falsas de marcas en el suelo como si fueran evidencia geométrica de visitas extraterrestres. La paciencia del público, cansado de tanto circo, empieza a agotarse.
Señoras y señores, Luis Elizondo nunca fue quien dijo ser . Desde que se alió con Tom DeLonge y su proyecto circense de “To The Stars Academy”, saltaron todas las alarmas. Ya no era un supuesto defensor de la transparencia gubernamental, sino parte de un show diseñado para entretener, no para informar. Y antes de eso… ¿qué hacía exactamente en el gobierno? Porque cada vez hay más voces expertas que ponen en duda su papel en la AATIP, y algunos incluso afirman que ni siquiera trabajó allí . Si es cierto, entonces solo queda preguntarnos: ¿para quién trabajaba?
No es casualidad que haya aparecido justo cuando el gobierno necesitaba una cara amigable para vender una narrativa bajo capa de “exclusiva”. No es casualidad tampoco que siempre haya manejado su información con un aire de misterio, sin pruebas sólidas, sin documentos verificables, sin respaldo académico o técnico claro. Esa es la firma de un operador de inteligencia blanda: crear ruido, no señal.
Y ahora, con David Grusch subiendo al escenario como otro «héroe» que revela secretos estatales, muchos nos preguntamos: ¿será otra pieza en el ajedrez de la desinformación controlada?
¿Acaso no es sospechoso que justo después de un par de testimonios sensacionalistas, y con cero documentación respaldatoria, los medios tradicionales se lancen a repetir la historia como si fuera oro puro? ¿Dónde están los archivos clasificados, las grabaciones, los testigos independientes? Porque sin ellos, todo parece más un guion de Hollywood que un testimonio histórico.
Lo triste es que esto ya no engaña a nadie. O al menos, no a quienes llevamos años investigando, leyendo entre líneas y aprendiendo a distinguir cuándo alguien viene a iluminar, y cuándo viene a distraer.
Mientras esto ocurre, y mientras los viejos gurús tratan de mantenerse a flote vendiendo historias convenientes, hay otros que seguimos construyendo puentes entre idiomas, culturas y verdades que van más allá de las narrativas oficiales. Verdades incómodas, pero necesarias.
Por eso quiero dejar aquí algo que, aunque no esté reconocido por ningún récord Guinness (por ahora), debería estarlo: soy el único editor en el mundo que publica dos versiones simultáneas de la misma revista en distintos idiomas. Phenomena Magazine en inglés y Phenomena en español , con contenidos coordinados, fechas de lanzamiento sincronizadas y una sola visión editorial detrás: explorar lo paranormal desde un lugar de rigor, respeto y honestidad.
No tengo un equipo grande ni presupuesto multimillonario. Pero sí tengo pasión, compromiso e independencia. Cosas que, hoy por hoy, valen mucho más que un título fabricado en una oficina de inteligencia encubierta.
Mientras algunos juegan a ser héroes de ficción, otros continuamos siendo editores de la realidad. Una realidad que, como diría Nietzsche, sigue mirándonos fijamente… y nosotros a ella.
